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9 de noviembre de 2014

Yo mando

«Yo mando, yo decido, yo sé». Así es como nuestro espíritu se manifiesta. Si le dejamos. Nuestro espíritu nos guía. Si nos dejamos. Esa guía no se equivoca porque nace del amor y de la buena intención. Desde ahí no hay errores graves, sólo, si acaso, pequeños desajustes de cálculo. Ésa es nuestra autoridad, no hay otra. Si somos fieles a ella y coherentes, la vida nos ayuda porque vamos a favor de nuestra esencia: la propia vida.

Ahí está el planteamiento, ahora desarrollemos este concepto.

Tenemos una autoridad única, poderosa e intransferible. Es la que nos dice por dónde ir y por dónde no; es la que nos orienta, nos ayuda a decidir, nos pone un espejo en la cara y una nitidez en el panorama que se presenta frente a nosotros; la que permite que veamos al otro realmente,

22 de octubre de 2012

Sobre la belleza

Ya nos dijeron en “La Bella y la Bestia” que la belleza está en el interior, pero por algún motivo nos cuesta creérnoslo. A lo mejor es que está un tanto abstraído el concepto en el musical y por eso no lo vemos fácilmente.

¿Qué es la belleza? ¿Es subjetiva? ¿Es cuantificable? ¿Es jerárquica? ¿Depende de quien la contempla? Podemos hacernos las preguntas filosóficas que queramos; eso sí, alguna respuesta también tendremos que dar.

Los cánones de belleza han buscado estructurar, clasificar, seleccionar lo que es atractivo al ojo humano de lo que no lo es con diversos resultados que varían a lo largo de la historia de la humanidad y de las culturas.

La belleza en la naturaleza puede aglutinar un criterio más unánime. Por ejemplo, el amanecer, un águila planeando, un bosque, etc. Es raro escuchar afirmaciones del tipo: “Éste amanecer es más feo que el de ayer”. En la naturaleza lo que es, es. Y todo es bello antes de que intervenga el ojo

22 de septiembre de 2012

Hablar con los que no están

Podemos poner la barrera entre esté mundo y el otro tan ancha como queramos. Algunas personas la ponen tanto, que directamente no existe otra vida y todo empieza y acaba aquí, con uno mismo. Que si me apuras, ese «uno mismo» termina por creer que vive en «El show de Truman» y cuando muere, se acabó la función para todos. No hay más.

Cuando hablamos de «este mundo» y «el otro» es importante puntualizar que todo es lo mismo, con formatos diferentes, para que no haya lugar a confusión.

Apelando a la filosofía como vía de conocimiento propio y ajeno, los interrogantes de «quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos» van desde los griegos a Siniestro Total –el grupo, claro- pasando por toda la humanidad. Todos y todas, alguna vez en la vida nos hemos preguntado, aunque haya sido brevemente y sin siquiera esperar respuesta alguna, por

7 de junio de 2012

Conectarse espiritualmente

Rezar cuando estamos fatal, como último recurso está bien. Es como cuando vemos en una película que la hija pequeña está muy enferma y la madre o el médico dice: «Sólo nos queda rezar». Los padres se dan la mano tratando de ser fuertes y aprietan la mandíbula. Al final la niña se pone bien y toda la familia tan contenta. Eso en las pelis que molan, porque acaban bien, aunque lloremos un poco. Y no tienen que ser del género «ñoño», que también las hay clásicas y referentes del séptimo arte.

Centrándonos en el tema que nos ocupa sobre la oración hay que decir que evidentemente es necesario rezar en las situaciones límite y además, está mucho mejor si lo hacemos a menudo.

Ahora después del susto de «rezar», lo explicamos. Rezar significa conectarse desde el alma al poder superior, no jerárquico, sino inmenso. Rezar es trascender el pensamiento lógico que nos dice que no hay nada