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16 de enero de 2023

La soledad de la víctima

Dolor: «Experiencia sensorial y emocional (subjetiva) desagradable que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central».
 
La palabra que habría que destacar en esta definición es «todos».  
 
«Todos» no admite jerarquías; sí admite subjetividades, pero no clasificadas jerárquicamente.
 
    Es probable que a estas alturas de nuestra vida ya hayamos experimentado el dolor -tanto el físico como el emocional- y en ambos existe un umbral diferente para cada persona, una resiliencia a la hora de afrontarlo, pero lo que no existe es una impermeabilidad a él en ninguno de nosotros.

1 de septiembre de 2013

Memoria de nuestro pasado

Dedicado al derecho de todas las víctimas de recuperar su memoria histórica y hacer justicia.

La memoria es fundamental. Para recordar el camino de vuelta, el camino de ida y los caminos alternativos. La memoria nos hace sentirnos cerca de los seres queridos aunque haya distancia en el tiempo o en el espacio.

La memoria cumple su función adaptativa: memoria para lo que nos hace sentir bien y lo que nos hace sentir mal. Esto supone que buscaremos generar más situaciones de las primeras y ninguna de las segundas.

La memoria nos da identidad. Hace que seamos quienes somos y nos da la oportunidad de evolucionar y de ser diferentes, si se da el caso.

No recordar algo no significa que deje de existir. Tapar con una manta un montón de acontecimientos no va hacer que desaparezcan como si fuera un número de magia. Va a permanecer ahí y es posible que incluso cobre

9 de agosto de 2013

Luchar por la Vida

A veces hacemos cuentas y no nos cuadran. Cuando 1+1 no son 2, nos entra una especie de frustración, de sensación de injusticia matemática. ¿Acaso las ciencias no eran exactas? La vida entonces, ¿no forma parte de esas ciencias? Al parecer no. Si A=B y A=C, no ocurre que B=C. Ni con decimales conseguimos lo que nuestro cerebro nos dice que es lo coherente.

Traduciendo estos números a letras, a palabras o a actos, entonces si luchamos por algo, no significa que lo consigamos -ni que no lo consigamos-. Existen variables que no están a nuestro alcance, pero eso no nos roba ni un ápice de esfuerzo, de tesón.

No importa lo que consigamos sino lo que luchemos. Se puede luchar hasta el final o hasta derrotarnos y quedarnos en el camino. Es nuestra elección. Es como en los libros de aventuras: admiramos y nos

17 de mayo de 2013

Juicios y prejuicios

Parece que emitir un juicio no es muy justo. Y cuando emitimos un prejuicio, la cosa es incluso peor. En ambos casos ya va asociada la condena.

De hecho la justicia no tiene por qué ir de la mano de la ley, y la ley ya sabemos quiénes la hacen y qué les mueve a aprobar unas y otras no. Así, a grandes rasgos, la motivación fundamental en los tiempos que corren no es la justicia social sino el afán de poder, y eso a lo que se le llama técnicamente “barrer pa mi casa y joder al prójimo”.

¿Cómo ser justos? La justicia sólo viene de la conciencia. Y uno se pregunta, ¿de la conciencia de quién? En el caso de Justicia, con mayúsculas, no hay una conciencia por persona, sino una universal. Ésta es la que dice lo que es bueno para todos, no para la mayoría, o como pasa

27 de febrero de 2013

A todos los desposeídos

No hay pobres, hay desposeídos y ladrones que roban.

Y por supuesto, no es lo mismo “ser” que “estar”. Ser pobre nos hunde en la miseria a la que nos han condenado aceptando esa etiqueta, que más que una etiqueta casi acaba formando parte de nuestro adn. Estar desposeído es como nos han dejado, no lo que somos.

Cada palabra que nombramos es importante porque marca nuestro pasado, presente y futuro. Nos permite identificar nuestra posición y nos da la posibilidad de salir de ella.

Ser pobre es casi una casta; ha dejado de ser una circunstancia para formar parte de la personalidad. Cuando uno es pobre se limita, se conforma y, como mucho, lucha por su dignidad de pobre, pero en la mayor parte de

6 de mayo de 2012

Money, money, money

La falta de dinero es como una bestia que ruge en las entrañas, que hay que alimentar con paz y tranquilidad, y sobre todo con seguridad de que todo va a ir bien, antes de que te devore por dentro. Pasa de ser un gatito al monstruo de las siete cabezas si no lo paras a tiempo.

Un niño o una niña puede ser consciente de que existe en su familia un problema de dinero para conseguir las cosas cuando no se dispone de él cuando hay algo que desea mucho o le hace mucha ilusión. Puede ser un juguete o un helado de tres bolas o un balón de fútbol. Hay algo que le hace intuir -nerviosismo de los progenitores, titubeo en las respuestas, cambio de tema repentino- que eso que pide tiene un precio elevado para la economía familiar. 

Durante la infancia intentan ocultarnos el miedo, la angustia de no tener dinero, de una posible ruina y de que la familia sufra y pase necesidades. En ese modelo son tanto el padre como la madre los que sufren y, a menudo,