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18 de junio de 2012

"Nos encantan los canallas"

Lo de que a las mujeres nos encanten ese tipo de personajes es una leyenda urbana como lo de la existencia de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York o que Elvis sigue vivo tomando daikiris en alguna playa.

En más de una ocasión ha llegado a mis oídos la desafortunada frase de que las mujeres, en el fondo, preferimos los hombres canallas porque nos gusta que nos metan caña, nos va la marcha. La RAE define este tipo de personas, a los canallas, como “gente baja, ruin” y “personas despreciables y de malos procederes”. ¿A qué mente lúcida, despierta se le puede ocurrir que nos gusten esos especímenes, deshechos humanos que maltratan a las mujeres? Sí, nos encanta el masoquismo. Es nuestra especialidad. De hecho haber estado sometidas durante siglos al maltrato y desprecio machista nos ha llenado de orgullo y satisfacción. Pero bueno, mujeres del

31 de mayo de 2012

¡Tía güenaaaaa! ¡Unga, unga!

Ser mujer no es sólo haber nacido con cromosoma XY que nos proporciona mamas, útero, ovarios, vagina, y más, que también.

Ser mujer es reconocerse como ser humano, es decir, con alma encarnado en un cuerpo que tiene unas características diferentes a las del hombre y que ambos se complementan –y se completan- a todos los niveles, pasional, emocional e intelectual. El alma es la misma en cuanto a grandeza y a no identificación sexual. Lo que albergamos en el cuerpo es el estilo propio de expresión de esa alma con todos sus valores.

Ser mujer, por lo tanto, es amar al hombre y buscar ser amada por él.
Ser hombre es amar a la mujer y buscar ser amado por ella.

Ahora, la gran pregunta: ¿qué significa amar al otro género? Entregarse con grandeza a la otra persona para hacerla feliz, porque queremos, porque nos sale, porque nos lo inspira

19 de mayo de 2012

La fuerza del hombre

¿Cuál es la fuerza del hombre? ¿Cómo es? El o la que tenga la respuesta, que levante la mano. ¿Alguien conoce hasta dónde llega su fuerza? ¿El o la que tiene la respuesta es por experiencia o porque se ha aprendido la teoría?

En principio, los que saben de hombres son los hombres y las que saben de mujeres, las mujeres. Después, si el otro sexo nos abre su intimidad, aprendemos de ellos/as hasta hacernos expertos/as.

Sin embargo, como hablamos de hombres, lo más conveniente era realizar trabajo de campo con hombres que lo son. (Y para serlo no es suficiente tener cromosoma XY; hay que ejercer). Su comunicación en este sentido es que su fuerza es ilimitada, como la fuerza de las mujeres,