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15 de abril de 2015

Tiempo para soñar

¿Cuánto tiempo dedicamos a soñar? Cuánto tiempo al día, claro. Así como alimentamos otras partes que nos conforman, los sueños consolidan nuestro futuro, marcan qué hacer hoy y nos permiten crear estrategias para alcanzarlos.

¿Qué tipo de sueños tenemos? Tal vez sean sueños donde damos más importancia al poder, a lo material que al amor. Y ahí nos equivocaremos. Nada es más importante que el amor y ningún sueño que tengamos por

3 de julio de 2012

Sueños y espejismos

En general, la creatividad, la imaginación suele ser la hermana pobre del poderoso hemisferio izquierdo del cerebro más analítico y funcional. Eso de jugar, dibujar, disfrazarse y creer que somos piratas en una isla llena de delfines voladores, donde las plantas contienen secretos que nos llevarán a una cueva mágica está muy bien, es muy divertido un rato, pero en la educación que hemos recibido, sirve francamente de muy poco. O eso nos han hecho creer.

Hacer volar nuestra imaginación según pasan los años cuesta cada vez más y nos anquilosamos en una realidad gris con escasa proyección a un futuro diferente a este presente que vivimos.

Una cosa está clara: si no imaginamos el futuro que queremos, la vida que anhelamos, nunca vamos a llegar a ellos. Decir “quiero otra cosa que no sea ésta” tal vez ayude en un restaurante eligiendo plato a la carta. Y aún

1 de julio de 2012

De las necesidades a los sueños

Pasar de buscar realizar los sueños a simplemente luchar por cubrir necesidades básicas es un salto demasiado grande para asumirlo con tranquilidad.

En nuestro extenso vocabulario podemos hacer una escala gradual entre ambos conceptos.  Partiendo de necesidad, pasamos a deseo, después a ilusión y por último a sueño. Probablemente quepan otras palabras intercaladas que vayan en esa línea, pero de momento, lo dejamos así. Van desde la parte física hasta la conciencia espiritual, pasando por emociones e ideales.

Lo que tienen en común todas ellas es que forman parte de algo mucho más grande que es el derecho universal de todo ser humano. Es decir, que todos tenemos derecho a cubrir necesidades, cumplir deseos, realizar

22 de abril de 2012

I have a dream

Cuando Martin Luther King tenía un sueño y lo comunicaba para conmoción del mundo, o por lo menos del mundo que aún se permitía sentir, que es mucho, no sólo transmitía una idea, una ilusión, una necesidad, una revolución. Daba pasos para conseguirlo, y uno de ellos era crear conciencia. Algunos discursos como éste aún resuenan en el subconsciente colectivo,a pesar de que existan seres humanos que se quieran lucrar con el trapicheo de los derechos de autor. (Nos resulta tan absurdo que se mercadee con palabras que son patrimonio de la humanidad como al jefe indio Seattle cuando recibió la oferta del presidente de los Estados Unidos por la compra de las tierras en las que habitaban él y los suyos).

Este ejemplo de comunicación del sueño que hacía Luther King, va precedido de acción, si no, se queda en coitus interruptus, en agua de borrajas, en bonitas palabras que nos tocan por dentro, pero que, cuando se van, nos dejan vacíos, como sin esperanza.

Por eso, soñar, idear, imaginar, pensar, conectar, reflexionar, etc. Es fundamental para dar paso a construir, desarrollar, trabajar, luchar, etc.

Si no lo hacemos así, comenzará una cadena de sabotajes cada vez que queramos algo. Como lo anterior no llegamos a materializarlo, cada vez vamos a atrevernos menos tanto a la hora de soñar como a la hora de su consecución.

¿Y si fracasamos? Si nos arriesgamos y vamos a por ello, nunca hay fracaso,hay aprendizaje. El que lleve un equipaje de perfeccionismo en este viaje, más vale que vaya soltando lastre, porque se lo va a poner imposible. “Si no lo hago perfecto, no lo hago”. Vale, pues al final, no lo haces.

Tenemos mucho tiempo, pero no para perderlo en quejas, lamentaciones, bloqueos, etc. La vida nos da el tiempo necesario para descubrir lo que queremos, ir a por ello y aprender a hacerlo mejor cada vez.

Por eso Luther King decía que había tenido un sueño HOY.

Soñemos hoy y luchemos hoy hasta la muerte. Mañana soñaremos de nuevo, otro sueño y lucharemos de nuevo, también hasta la muerte. Y seguir luchando hasta conseguir la oportunidad para todos de desarrollar su grandeza para el bien común. Sin jerarquías, sin desigualdad, con conciencia del bien.