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28 de mayo de 2015

Elige tu propia aventura

“Elige tu propia aventura” era una colección de libros que aparecieron en nuestro universo infantil y adolescente como llovidos del cielo allá por los años 80 y 90. Toda una bendición para nuestras ansias de tomar parte activa en las elecciones de los héroes de las novelas. Tal vez no era tan interactivo porque te daban a elegir en pocas ocasiones y las opciones a veces no eran siempre las que más nos hubieran gustado. Pero algo es algo.

Era bastante claro: o esto o esto. Sin medias tintas. Sabíamos que estábamos ante una encrucijada y el desenlace era inminente. Si eliges A pasa la página 57 y si eliges B a la 63. Había que tomar una decisión que

5 de enero de 2014

Noche de Reyes

La magia empieza desde bien pequeños. Cuando somos conscientes de que existe un mundo mágico que vela por nosotros. Todo es posible y nosotros hemos cumplido con nuestra parte: hemos sido buenos. Más o menos. Las travesuras no cuentan; al fin y al cabo somos niños ¿no?

Hay un concepto clave y es que alguien tiene el poder de hacerme feliz. Ese alguien puede llamarse Melchor, Gaspar o Baltasar.

Con tal expectativa e ilusión escribimos la carta, pidiendo a los Reyes Magos que nos traigan lo que queremos, lo que soñamos.

Todo lo envuelve un halo de misterio, de bondad, de amor, de magia y nos encanta. Por supuesto, siempre existen renegados al puro estilo Mr. Scrooge  que tachan el momento de comercial, consumista, etc. tratando

31 de diciembre de 2013

Nos han dado las uvas... o casi

Y colorín colorado, este año… ¡se ha acabado! Ahora empezamos con los balances, los buenos propósitos y cogemos energías renovadas para entrar con buen pie en una nueva fase. Estrenar algo es maravilloso, y si hablamos de estrenar un año, que está nuevecito, eso ya es el no va más.

Pero aún nos quedan unas horas. ¿Se pueden aprovechar? Siempre. ¿Cómo? Pongamos un ejemplo.

Día de examen. Llevamos estudiando durante muchos meses para una prueba muy importante. El día D resulta que no nos levantamos a la hora H, sino a la hora Z porque no hemos oído el despertador, o porque no ha sonado, vaya. El caso es que tenemos que volar para que llegar a tiempo. Así, sin café, sin ducha y con la marca del libro en la cara por habernos

16 de abril de 2013

Chsss... Tengooo un plaaan

Así, en voz baja. Es lo más maravilloso y lo más excitante que podíamos sentir para superar una dificultad o cumplir un deseo: tener un plan. Y aún más maravilloso si cabe, era tener “un plan secreto”. Un plan secreto era la aventura en estado puro. Nos referimos, cómo no, a la infancia y los amigos. Incluso a la adolescencia. Probablemente la mitad de los planes eran descabellados y terminaban por salir mal, pero una gran parte de ellos eran todo un éxito, nos hacían más fuertes y nos unían a un amigo o a varios, como un equipo invencible para la eternidad. Porque los planes secretos no tienen mucho sentido cuando se llevan a cabo de manera individual. Los planes son para compartir y vivir la experiencia juntos.

Tener un plan secreto es arriesgarse al éxito. Nunca hay un fracaso. Ya lo dijo Edison: “No me equivoqué mil veces para hacer una bombilla, descubrí mil maneras de cómo no hacer una bombilla”. Por eso, aunque

31 de diciembre de 2012

Los buenos deseos

¡Chimpón! Y el año, que se nos ha acabado. Ahora es momento de celebración, de alegría, de compartir un final y un principio dejando atrás lo malo, rescatando lo bueno y aventurándonos a lo que está por venir. Eso sí, llenos de buenos propósitos en el mejor de los casos, claro. Porque la peor frase en estos momentos de transición suele ser “Bueno, pues ya se ha pasado. ¡Hala! A por otro año”. Así, como quien va a dar una vuelta sin rumbo fijo ni objetivo en mente, consumiendo el tiempo o dejando que se lo consuman, pasando de puntillas por la vida.

Es el momento de la fiesta y el momento de la reflexión. Es la oportunidad de parar y valorar si vamos por donde queremos ir o tenemos que hacer un cambio de actitud o estrategia. Es un acto meditado que trasladamos a la

4 de noviembre de 2012

Expectativas e ilusiones

Hemos creado una sociedad en la que difícilmente nos permiten vivir. Tenemos permiso y casi obligación para consumir, comprar, endeudarnos, pagar, empeñar, aplazar, liquidar, etc. Ahora bien, sentirnos libres se pone un poco más complicado con tanto «primeros de mes», «finales de mes», recortes de ayudas, encarecimientos de servicios, subidas de precios y todo eso que vemos en la calle cada día.

Así que vamos deseando a «primeros de mes» que lleguen «últimos» para volver a cobrar y seguir pagando, ya que sobre el día 5 nos hemos fundido casi todo y tenemos lo justo para pasarlas canutas sin sucumbir. Misterios de la vida humana: siempre ocurre lo mismo independientemente de que la

30 de agosto de 2012

Ilusión vs Obligación

La responsabilidad está precedida por la ilusión. Si hacemos las cosas por obligación con una fuerza de voluntad impuesta, nos sentiremos culpables la mayor parte del tiempo y sin recursos para desarrollarnos.

A menudo escuchamos frases dentro de nosotros del estilo «no es suficiente» o «debes hacerlo mejor». ¿Qué hay detrás de esas afirmaciones? Una autoridad enferma que busca que seamos perfectos, es decir, que suframos hasta el infinito. Si hacemos caso, estamos perdidos.

¿Cómo sentir que lo único que tenemos que hacer es vivir? Tomando la decisión de que no hay nada que haya que «hacer», sino «ser». Ser nosotros y nosotras mismas.

El trabajo consiste en descubrir quiénes y cómo somos. Sentir los impulsos creadores y fortalecernos, optimizarnos para hacer realidad las ilusiones de todos, incluidas las nuestras, por supuesto. Vamos, que es desde la pureza, el amor y el poder que nos da nuestra propia naturaleza desde donde

1 de julio de 2012

De las necesidades a los sueños

Pasar de buscar realizar los sueños a simplemente luchar por cubrir necesidades básicas es un salto demasiado grande para asumirlo con tranquilidad.

En nuestro extenso vocabulario podemos hacer una escala gradual entre ambos conceptos.  Partiendo de necesidad, pasamos a deseo, después a ilusión y por último a sueño. Probablemente quepan otras palabras intercaladas que vayan en esa línea, pero de momento, lo dejamos así. Van desde la parte física hasta la conciencia espiritual, pasando por emociones e ideales.

Lo que tienen en común todas ellas es que forman parte de algo mucho más grande que es el derecho universal de todo ser humano. Es decir, que todos tenemos derecho a cubrir necesidades, cumplir deseos, realizar

25 de mayo de 2012

Recuento de ilusiones. ¡A formar!

Conectar con la realidad es fundamental para que ésta no nos dé un bofetón en plena cara el día menos pensado diciendo: “¡Espabila! Tienes setenta años y varias enfermedades, de las cuales una será la definitiva…”. No es necesario en absoluto llegar a ese momento para reaccionar. De hecho, en situaciones límite raras veces se suele reaccionar buscando entender cómo hemos llegado hasta ahí para resolverlo. Lo que suele ocurrir en esos casos es que nos hundimos por completo y tratamos de achicar el agua de la barca llamada Titanic como auténticos desesperados. No hemos asumido el hundimiento autoprovocado o autopermitido ni asumimos lo irreversible implorando

14 de mayo de 2012

Misión: salvar las ilusiones

«No puedo». «No es posible». Y todas las formas de hundirnos la vida y arrancarnos la sonrisa y la posibilidad de disfrutar.

Si rascáramos un poco encontraríamos frases de este tipo más arraigadas de lo que pensamos que llevan conviviendo con nosotros y con nosotras desde la más tierna infancia, e incluso antes, desde la concepción.
Detrás se esconden otras sentencias como «no te lo mereces» o «los demás no te lo van a permitir» o «la vida es así (de chunga, se entiende)». El caso es fastidiarnos en los casos más leves, y en los más graves, arruinarnos la existencia completamente.

La verdad es que es una estrategia de alto nivel para aborregarnos, para transformarnos en almas en pena que vagan de un lado a otro sin grandes

30 de abril de 2012

Lo que quiero y lo que no quiero

¿Qué quiero en la vida? …
¿Qué no quiero?...
¿Tenemos las respuestas a estas preguntas?
Probablemente estén desconectadas de nosotros desde hace años, a veces tantos años que debemos remontarnos a la infancia, cuando aún no nos habíamos contaminado socialmente.

Ahora somos nosotros los adultos y somos los que contaminamos a esos niños que saben claramente lo que quieren y lo que no. No sólo lo saben, si no que van a por ello, o por lo menos tienen el impulso de hacerlo hasta que un mayor impone su criterio. Generalmente los niños quieren amor, disfrute, aventura, estímulos positivos, relaciones que nutran el corazón, sentirse seguros, valorados, y desarrollar sus ilusiones. A menudo, les dan gato por liebre de tal

19 de abril de 2012

Mañana seré feliz

A veces estamos cercados, tanto que no vemos la vía de escape. Es el momento de enfrentarnos a todos los fantasmas.

Cuando somos pequeños y hay algo que no nos gusta, buscamos sustituirlo por algo que sí, por algo que nos pone contentos, que nos conecta con una ilusión. Es decir, que si llueve en la calle y teníamos ilusión por ir al parque, nos evadimos pensando el día que vayamos de excursión en verano. Cuando tenemos un examen, tratamos de pasar el mal trago y proyectamos en las vacaciones nuestra alegría. Si Manolito nos gusta pero no nos corresponde y prefiere a “la Sonia”, nos imaginamos el día que seamos más atractivas que ella y nos llevemos de calle al que queramos, incluido Manolito, al que ya veremos si le damos nuestra