Lo único que nos salva son las relaciones de
amor. Lo sabemos desde que somos pequeños, sin embargo, al parecer lo vamos
olvidando con el paso de los años. Poco a poco nos vamos metiendo en la trampa
de querer conseguir las cosas solos. Es como si nos hubiéramos tragado el
tópico del sueño americano.
Tener «contactos» o «amigos hasta en el
infierno» es la versión cutre o por lo menos insuficiente de amigos y amigas de verdad,
relaciones auténticas. No es que vengan mal, sólo que no nos ayudan a vivir,
sólo a sobrevivir, que es