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22 de junio de 2012

Más allá de mí

«El mundo ya estaba así de mal cuando llegué yo y cada vez va a peor. Yo no tengo ningún poder para cambiarlo». Frases para la posteridad de «La Biblia de las Justificaciones. Capítulo I: el pesimismo, la derrota y la falta de responsabilidad».

Ayudar a los congéneres de cualquier parte del mundo requiere saltar un montón de dificultades, esquivar trampas por doquier. En numerosas ocasiones existe el impulso, que es propio del ser humano, de ayudar a aquella persona que sufre, pero no lo seguimos, de tal manera que nos sentimos culpables por no hacerlo y lo justificamos de muchas maneras. Al final, no queremos ni ver la realidad, o nos endurecemos porque no

24 de mayo de 2012

¿Me enseñas?

La inseguridad, la falta de consecución de las ilusiones en la vida nos llevan a estar a disgusto con nosotros mismos y con los demás, de tal forma que no facilitamos a la siguiente generación su desarrollo. Su expresión menos científica viene a ser: “si yo no lo tengo, ¡que se jodan los demás!”. Lamentablemente estos “demás” son todos, aunque tratemos de dirigirlo a la sociedad injusta, machista o desigual. En este gran saco entran incluso nuestros hijos, amigos, pareja, etc. Si nos da la pataleta, no estamos para nadie y nos declaramos apagados, comunicando o fuera de

28 de abril de 2012

Help!

Nos han educado muy bien para dejarnos sin recursos con los que realizarnos. En realidad, nos han domesticado, la educación es otra cosa bien distinta. En la educación, se reconocen los valores de los niños y niñas y se les enseña a hacerlo bien, teniendo en cuenta todo lo bueno que tienen y su sello personal a la hora de hacer las cosas, respetándolo en todo momento. En el amaestramiento al que nos someten, sufrimos un expolio de valores y nos hacen creer mentiras sobre nosotros o sobre el ser humano o sobre la vida que nos bloquean. Y nos empieza a crecer dentro de nosotros la semilla de algo que antes no estaba: la pena y el resentimiento, y por supuesto, la culpa de ver nuestras ilusiones truncadas.

Una de las más grandes mentiras que nos cuelan es que debemos hacerlo solos. Si no es que somos débiles. ¡Y una mierda! (Con perdón por la malsonancia). Nos manipulan de esa manera para librarse de cualquier