«El mundo ya estaba así de mal
cuando llegué yo y cada vez va a peor. Yo no tengo ningún poder para
cambiarlo». Frases para la posteridad de «La Biblia de las Justificaciones. Capítulo I:
el pesimismo, la derrota y la falta de responsabilidad».
Ayudar a los congéneres de
cualquier parte del mundo requiere saltar un montón de dificultades, esquivar
trampas por doquier. En numerosas ocasiones existe el impulso, que es propio
del ser humano, de ayudar a aquella persona que sufre, pero no lo seguimos, de
tal manera que nos sentimos culpables por no hacerlo y lo justificamos de
muchas maneras. Al final, no queremos ni ver la realidad, o nos endurecemos
porque no