Este artículo va dedicado a las mujeres que no se venden. Sin embargo, voy a referirme a las que sí lo hacen.
Debemos diferenciar entre las que se han vendido desde siempre, es decir, mujeres que nunca se han rebelado a la injusticia, a la desigualdad, o no con la fuerza suficiente en comparación con el “ataque” recibido, y las que, siendo rebeldes y no aceptando resignarse a la mediocridad, a la falta de entrega, de unión, de amor, en el momento crítico tiran la toalla.
Ambas situaciones son lamentables, y las mujeres que lo hacen son responsables de sus actos. Una niña que la amenazan con robarle el amor, que la atemorizan con dejarla sola si no es de esta u otra manera, es decir, si no se somete a otra autoridad que alguien decide que está por encima de