Existe la creencia errónea de que los
hijos están para los padres. Es algo cultural. En realidad tiene que ver con
que los hijos eran como un plan de jubilación, o un crédito a bajo coste. La
familia era una unidad económica y de supervivencia, además de transmisores de los
valores emocionales –buenos y no tan buenos- que perviven en la actualidad.
Los primogénitos se llevaban la mayor
parte del pastel o el pastel entero. Pero las familias no estaban compuestas
por papá, mamá y el niño o la niña, ya que no sólo la necesidad de perpetuar la
especie en tiempos de guerra o entreguerras o carencias o mortalidad infantil a
causa de enfermedades hacía que las familias fueran numerosas, sino que la iglesia
siempre andaba por detrás. Estaban papá, mamá y una recua de hijos, que si
había suerte uno era cura o militar, o se iba a América, otra monja, otra