Mostrando entradas con la etiqueta Fuerza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fuerza. Mostrar todas las entradas

15 de marzo de 2015

"Dadme un punto de apoyo..."

Cuando Arquímedes dijo “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” sin duda se refería a un punto de apoyo sólido y duradero que trascendiera a través del espacio y del tiempo, una palanca de un material indestructible, y ese punto de apoyo es sin duda, el amor. Bueno, y si no se refería a eso, nosotros sí, puesto que todas las teorías deben evolucionar.

Existen demasiadas distracciones, problemas, enfrentamientos, ataques, provocaciones, injusticias y demás situaciones adversas que nos alejan del amor. Sin esa ancla vamos a la deriva. Pero el amor está en todas

25 de enero de 2013

Creer en mí

Que lo que tenemos cada persona es un valor único e irrepetible lo hemos escuchado como quien ve la película «El Mago de Oz». Nos los dicen o nos lo decimos para sentirnos mejor, pero eso, a menudo, no suele sacarnos del escepticismo.

Como ser humano, apostar por uno mismo es un riesgo, como todo lo importante en la vida. ¿Y si de repente nos damos cuenta de que es mentira y que ese valor con el que hemos venido al mundo no es tan alucinante? ¿O si nos hemos equivocado de valor y estamos desarrollando cualquier otra cosa? Mieditis… Eso es precisamente lo que nos invade.

Por supuesto, para colmo, comenzamos a compararnos, como si lo inmaterial pudiera medirse. Así que tomamos medidas sesgadas. Desconocemos el punto de partida del otro, el nivel de desarrollo, etc. Pero

6 de junio de 2012

Ante un ataque, una defensa implacable

En los tiempos que corren, donde el patio está hecho polvo, más vale que aprendamos a defendernos. Por supuesto que hay que seguir construyendo y no con el rifle debajo del brazo, pero si nos atacan, en la forma que sea, habrá que reaccionar.

Suele ocurrir que no nos han enseñado a hacerlo, porque la bondad parece que está reñida con la agresividad. Y eso es una mentira como un templo. Con lo que está reñida es con la violencia, que es algo bien diferente. La agresividad es para defender, la violencia para atacar.

Pues bien, es fundamental defender la bondad, porque si no, se la pueden cepillar los quemados, maltratadores, sufridoras, resentidas, misóginos, y el resto de la colección.

¿Cómo responder a un ataque directo o indirecto? Tratar de razonar con alguien que utiliza la violencia es predicar en el desierto. Hay que imponer