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29 de octubre de 2013

Usurpadores

A veces buscamos nuestro sitio en el mundo, el lugar que nos corresponde y no damos con él. Es como si no existiera. Sí el de los demás, pero no el nuestro. Entonces uno se pregunta la causa. Pero es tan atípico que no la encuentra. Entonces le da vueltas al asunto. “La vida no admite jerarquías, por lo que hay para todos, incluido yo mismo” nos decimos. “Entonces ¿por qué no encuentro mi sitio?”. Y es ahí, horrible y temido momento en que se nos hace un nudo en la garganta: "la culpa es mía". ¡Oh, dios mío! ¿Qué puedo hacer para encontrar mi lugar en el mundo?

Y uno hace de todo. Sobre todo mal y con desesperación. Tranquiliza un poco saber que no sobramos, que hay sitio para todos. Que está vida no es un overbooking dentro de una compañía aérea que a la mínima te dejan en

21 de agosto de 2013

Convencer: una batalla perdida

Hoy en día, un debate, sea en el medio que sea e independientemente del tema que se trate, termina por definirse como un cúmulo de desentendimiento, de falta de acuerdo, donde cada uno se enroca más en su posición. Eso, cuando no acaban por levantar la voz o incluso faltarse el respeto.

Tal vez, cuando estuvo en boga, allá por el imperio griego, tenía su sentido. En realidad, desde una posición donde se apuesta por la cultura, el desarrollo y por los valores humanos, la oratoria era una fuente de inspiración, aprendizaje y admiración para los presentes, y una fuente de superación, búsqueda de empatía, desarrollo intelectual, para los

18 de mayo de 2012

Miedo al enfrentamiento, pánico al conflicto

El miedo al conflicto, al «cara a cara» es algo habitual en muchas personas y huyen de ese momento, lo evitan a toda costa. La consecuencia nefasta es que no resuelven el problema, el abuso y se lo llevan a casa. Y a esa falta de resolución le acompaña la falta de emociones positivas. Vamos, que no sólo no nos enfrentamos, sino que nos llevamos puesta la pena, el enfado y por supuesto, la culpa por no haberlo hecho. Nos sentimos cobardes, inferiores, impotentes.

¿Por qué a veces nos resulta difícil coger al toro por los cuernos –con todo el respeto hacia el toro-?

Hay dos posibilidades: que la otra parte nos destroce o que destrocemos a la otra parte. A quienes buscan la felicidad de todas las personas, incluidas ellas mismas, les entra urticaria sólo con pensar en cualquiera de las