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8 de julio de 2012

¡Benditas hormonas!

Irrumpe la adolescencia como una tormenta de verano. Sin previo aviso y, por lo tanto, sin haber tenido en cuenta nuestra desnudez y la falta de un lugar donde resguardarse.

La infancia conecta con la verdad, la adolescencia la defiende. Lo que ocurre además son innumerables cambios a una velocidad pasmosa, difícil de asimilar. Comenzamos a medirnos con nosotros mismos y con los demás. Cuál es nuestro poder, hasta dónde llegamos con nuestra determinación. Y cómo no, todo lo que sentimos de piel para adentro y de piel para fuera; y en la misma piel, donde las hormonas encuentran un límite muy fino y salen al exterior explosionando. Todo es visceral. Comenzamos a ver a través de nuestros propios ojos, y no de los de

13 de junio de 2012

Dime con quién andas...

Creemos que en las relaciones existe un factor muy importante a tener en cuenta que es la suerte. La mala y la buena. En realidad cuando formulamos la queja es por la mala. Aún no he conocido a nadie que hable de su buena suerte en las cosas y menos que se queje por ello.

Cuando la expresión va orientada a las relaciones nunca asumimos que existe una causa. Puede ser en las relaciones con los amigos, aunque es más claro el ejemplo en las llamadas “sentimentales”, es decir, de pareja. ¿Por qué? En el caso de los amigos como hay más diversidad, no se nota tanto la “mala suerte” aunque la tendencia sea ésa. De hecho, si con ellos tenemos problemas habitualmente acabamos pensando que “la gente es así” y generalizamos. Cuando esto mismo se centraliza en una persona con

26 de mayo de 2012

El efecto mariposa

Según un proverbio chino “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Por lo tanto, ese simple aleteo puede cambiar el mundo. Es lo que viene a llamarse una relación causa-efecto.

Ese proverbio chino es aplicable a toda acción, porque tiene como consecuencia, una reacción. Nada, absolutamente nada de lo que hacemos es inocuo. Por supuesto las consecuencias o reacciones pueden ser buenas o malas dependiendo de la acción. Si yo robo algo, las consecuencias serán malas para todos: me sentiré culpable y mala persona, los demás probablemente desconfíen para las siguientes ocasiones y emitiremos que el mundo no es un paraíso donde podemos