Resulta un tanto absurdo intentar separarse de los congéneres. Como cuando sientes vergüenza ajena, alergia o una nula identificación con el semejante. Pero si tomamos distancia podemos ver que somos un conjunto de seres individuales que formamos la humanidad. Y estaría fenomenal tomar conciencia de ello. Por lo menos como idea. Que luego sabemos todos que la práctica es más compleja y la gente en general no nos gusta. (“Gente” son todos aquellos que no son como yo quiero que sean, sobre todo al contemplar su comportamiento en masa. Para esa
Mostrando entradas con la etiqueta Soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soledad. Mostrar todas las entradas
5 de abril de 2020
29 de junio de 2014
Yo soy más que tú
Desde que nacemos tendemos de
manera natural a tomar puntos de referencia para saber si somos chicos o
chicas, si somos morenos o rubios, si somos altos o bajos. El problema ocurre
cuando estas referencias llevan asociadas comparaciones que se traducen en "mejor
o peor", plantando así la semilla de la competencia, de la frustración, de
la soledad. Debemos tener modelos para saber dónde estamos y poder evolucionar
hacia donde queremos ir. Si no hubiera personas como referentes tendríamos
que
16 de junio de 2012
Cuando la soledad nos asedia
Una de las grandes enfermedades del siglo
XXI es la soledad. Nadie quiere estar solo ni sola, puesto que es un estado
antinatural. Sin embargo, no se busca habitualmente la unión de verdad con otras personas.
Antes de seguir por estos derroteros, definamos cuál es la soledad, la patológica o también denominada aislamiento social. No hablamos de la soledad puntual que nos ayuda a desarrollarnos personalmente, que hace que maduremos, que nos concentremos y que nos impulsa a seguir compartiendo la vida con nuestros congéneres. No, no es esa. Es la que nos lleva a una falta de contacto con nuestros semejantes, que hace que no tengamos relaciones auténticas donde compartir todo lo bueno y todo lo menos bueno. Es la que nos acerca peligrosamente a la tristeza profunda, a la baja autoestima, a la culpa, a la angustia, a la falta de motivación y de ilusión, a la desesperanza.
El aislamiento es una condena que
asumimos sin darnos cuenta y de la que no sabemos salir, y muchas veces, ni
siquiera queremos o no tenemos fuerzas ni fe. Nos autoinfligimos el castigo de seguir de esa manera porque no creemos que sea posible vivir otra realidad.
Los niños y las niñas buscan el amor y la
compañía, la protección, la relación. Si las personas adultas que están a su cargo se sienten solas, lo que
transmiten es soledad. Existen familias completas en las que sus componentes arrastran
ese sentimiento, y que sólo en ocasiones viven «unidos» y se abren a la posibilidad de amar y ser amados, de disfrutar de la vida, de ser necesarios para
18 de abril de 2012
Solo(a) no puedes; con amigos(as) sí ;-)
Cuánta sabiduría hay en los programas infantiles donde acuñaban ese lema recordándonos nuestro carácter social como niños y niñas, y por extensión, como seres humanos.
Es imposible conseguir todo solo. Realmente imposible. Por supuesto que hay un montón de teorías que nos dicen que las tres cuartas partes de lo importante en la vida lo hacemos en soledad, que nacemos solos y morimos solos, que somos nuestro mejor amigo, etc. etc.
El caso es que solos no podemos. Lo que podemos hacer solos son actividades, logros, metas muy mediocres, absolutamente intrascendentes,aunque de gran reconocimiento social. Las grandes empresas, las que cambian el mundo son las que hacemos con otros seres humanos, y cuando uno aporta lo mejor en esas relaciones llega tan lejos que aún ni lo sabemos, porque remamos en contra de nuestra verdadera naturaleza. Buscamos el logro personal, el poder individual, sobresalir, triunfar, ser los mejores, condenándonos a no vivir de verdad lo que significa una revolución personal y social.
La verdad es que el patio está bastante mal como para embarcarse uno en una aventura con otros congéneres. Todos, sin excepción hemos engañado o hemos sido engañados, hemos traicionado o nos han traicionado, hemos sido víctimas de abuso en una relación o abusadores. Y no nos fiamos ni de nuestra madre. Y si te fías así de buenas a primeras, que dios te ayude a no sucumbir a un fracaso más. Es importante tener garantías, ver lo que se hace y no lo que se dice, comprobar de verdad que estamos en lo mismo y que los objetivos son a lo grande, y no egoístas, cutres o de miras tan cortas que parezcamos Rompetechos. Y esto va desde la pareja a una empresa que busque cambiar el mundo pasando por la relación de amigos.
Y sobre todo a lo que me refiero cuando digo que “solos, es imposible” es a que el camino es largo y lleno de obstáculos cuando la herencia que tenemos es de daño y destrucción. Si no lleváramos una carga de pena, odio, desconfianza, pesimismo, fatalismo y demás conceptos similares, por supuesto, sería un camino lleno de flores y pajaritos donde nos acompañarían amigos y familiares a conseguir evolucionar, avanzar, realizarnos.
Cuando no ves ni camino ni nada, te das cuenta que estás perdido y que estás solo, aunque si buscas siempre aparece la ayuda que necesitas, y eres ayuda para otras personas. Es una red de las de verdad, de las que todos estamos interrelacionados y viviendo en un mismo espacio-tiempo.
Nadie que yo conozca ha podido conseguir las ilusiones solo. Ha podido llegar hasta un punto, pero a partir de ahí ha necesitado de otros. Y eso es sano, y es natural. Es una dependencia necesaria para la evolución y porque es nuestra naturaleza. Es absurdo intentar renegar de ella e ir de ‘llaneros solitarios’ porque si llegas ‘lejos’, no ha sido gracias a un camino limpio y honesto. Y aunque eso diera igual –que no da, y que además pasa factura por la conciencia que evitamos escuchar- no quieres a nadie de verdad ni crees que nadie te quiera de verdad. Y probablemente sea cierto. Así que esa efímera alegría -poder y placer a palo seco- sólo genera la necesidad de conseguir a toda costa el próximo reto en soledad, o utilizando a otros para tal fin.
Darse cuenta de la necesidad sana y natural de los demás y buscarlos cambia mucho la realidad. Porque cuando lo encuentras, y compruebas de verdad que están a tu lado y tú al suyo, esa realidad se transforma en un lugar con esperanza, donde todavía los sueños son posibles, donde hay un sueño común de que todos los consigamos todo y lo disfrutemos juntos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)