Como si esto fuera un serial,
retomamos la idea de la “aventura” del capítulo de ayer. Si alguien no lo vio
(o leyó, mejor dicho) puede unirse al viaje igualmente. La vida es un tren en
marcha, o una bici. Lo bueno es que cada uno puede elegir el medio de
transporte y cambiar de uno a otro. De
hecho, a veces empezamos a pie, luego nos subimos a un cohete y acabamos en
piragua.
Cuando la aventura ha comenzado
ya no hay vuelta de hoja. Podríamos decidir no continuar, pero una vez que se
ha tomado la decisión, renegar de ella está muy feo. Es de cobarde, gallina,
capitán de las sardinas.
Teníamos claro –por el capítulo
de ayer- a dónde nos dirigíamos, y por eso creemos que hemos llegado al destino
si se trata de un lugar físico. Pero el destino no es un país o una relación.
Es lo que nace a partir de ahí, es el