Introduzcamos el tema antes del juego.
El planteamiento nace de la frase: “yo soy una persona sincera”. Rara vez alguien se define como un mentiroso, un trolero, un engañador. Siempre decimos ser sinceros, es más, a veces con aire de resignación como si fuéramos los “elegidos” afirmamos “tal vez demasiado sincero”. ¿Qué es eso de “demasiado”? O se es sincero o no se es. Si nos referimos al adverbio con un significado de “hago daño a las personas”, ya no somos sinceros, sino que nos comportamos mal y creemos que estamos legitimados para ofender y faltar el respeto.
El juego que propongo tiene como duración 1 día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y consiste en contabilizar las veces que no decimos la verdad, es decir, que mentimos, e identificar por qué lo